Jesucristo Rey Del Universo (a)
Primera Lectura
Lectura del libro del
profeta Ezequiel. 34, 11-12. 15-17
Esto
dice el Señor Dios: “Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y velaré por ellas. Así
como un pastor vela por su rebaño cuando las ovejas se encuentran dispersas,
así velaré yo por mis ovejas e iré por ellas a todos los lugares por donde se
dispersaron un día de niebla y obscuridad.
Yo
mismo apacentaré a mis ovejas, yo mismo las haré reposar, dice el Señor Dios.
Buscaré a la oveja perdida y haré volver a la descarriada; curaré a la herida,
robusteceré a la débil, y a la que está gorda y fuerte, la cuidaré. Yo las
apacentaré con justicia.
En
cuanto a ti, rebaño mío, he aquí que yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre
carneros y machos cabríos”.
Palabra de Dios.
Reflexión
El
profeta Ezequiel escribe estas palabras a dos destinatarios muy concretos: por
un lado está el Pueblo de Israel en general, que se encuentra en el exilio y se
siente abandonado por Dios; para ellos Dios dirige estas palabras de aliento,
“Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y velaré por ellas”. El segundo
destinatario es la clase dirigente del Pueblo de Israel, a quienes les reclama
fuertemente el haberse servido de las ovejas de Israel para sus propios
intereses; y es precisamente a ellos a quien Dios dirige esta sentencia del
juicio entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos. Con esto Dios
quiere decir, que no entrarán en su rebaño aquellos que se hayan servido de su
pueblo o lo hayan explotado. Con estas ideas de la primera lecturas, tratemos
de leer con atención el Evangelio.
Evangelio
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 25, 31-46
En
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria,
acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces
serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los
otros, como aparta el pastor a las
ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a
su izquierda.
Entonces
dirá el rey a los de su derecha:
‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes
desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer,
sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y
me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos
le contestarán entonces: ‘Señor ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de
comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te
hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermos o encarcelado y
te fuimos a ver?’ Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron
con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’
Entonces
dirá también a los de la izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego
eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no
me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me
hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me
visitaron’.
Entonces
ellos le respondieron: ‘Señor ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de
forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’ Y él les
replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más
insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo. Entonces irán éstos al castigo
eterno y los justos a la vida eterna’”.
Palabra del Señor.
Reflexión
El Texto
Es de notarse todas las figuras que Jesús
utiliza en este pasaje: primero se presenta como el Hijo del Hombre que vendrá
al final de los tiempos lleno de gloria, señalando con esto su carácter de
Mesías; después se compara con el Pastor que conoce y apacienta a sus ovejas;
después como el rey y juez que juzgará quién habrá de entrar en su Reino y
quien no lo podrá hacer. Si buscáramos un factor común entre todas estas
figuras, llegaríamos a la conclusión de que Jesús es todo esto por que ha
sabido entregar su vida por su pueblo. Me explico, Jesús se puede proclamar
como Mesías, Pastor y Rey del pueblo de Dios, porque él ha entregado su vida
hasta llegar a la muerte para que este pueblo tenga vida. He ahí el fundamento
de su reinado, su servicio, su entrega y su solidaridad llevada hasta el extremo.
Así podemos comprender aquellas palabras que dijo: “El Hijo del Hombre no ha
venido a ser servido sino a servir y a dar la vida en rescate por todos”.
Otro
elemento importante es la cantidad de veces que Jesús se identifica con quienes
se asemejan al Reino; por ejemplo con lo niños: “Cualquiera que en mi nombre reciba a un niño como éste, a mí me recibe”;
o con sus enviados: “El que los recibe a ustedes a mí me recibe, y el que me
recibe a mí recibe al que me envió”; y en este pasaje, con el hambriento, el
sediento, el desnudo, el encarcelado, etc.
Con estos dos elementos: el servicio como signo esencial
de Cristo y su identificación con el hermano, podremos comprender mejor el
mensaje del Evangelio. Cristo vendrá a pedir cuentas a cada quien de lo que ha
recibido, pues es él como Dios que ha “repartido” los talentos en su Reino,
pero la manera en que hemos de responderle no será con nuestras palabras sino
con nuestras obras. Es decir, lo esencial del seguimiento de Cristo ha de ser
la caridad al prójimo, al necesitado; y de ahí se ha de derivar el sentido de
todas nuestras acciones como cristianos e hijos del Reino de Dios.
Actualidad
Este domingo, en que celebramos la Solemnidad de Cristo
Rey, nos ha de servir para pensar ¿en dónde estoy basando mi realización como
cristiano? ¿en mi asistencia a misa, en mis oraciones de piedad, en evitar
matar, fornicar y robar? Nada de esto tiene sentido si no va acompañado de una
buena “dosis” de actos de caridad concretos. El nombre de cristiano no puede
separarse de la actitud de servicio y solidaridad con el necesitado. Hay que
recordar que todos nosotros, desde nuestro bautismo, somos reyes junto con
Cristo, pero que este reinado se ejerce en el servicio y el amor concreto y
real al hermano. Si yo asisto a misa, es precisamente para alimentarme y poder
amar con mayor plenitud a los que me rodean; si yo rezo un rosario es para
recordar la obra redentora de Cristo, y motivado por ella imitar su testimonio;
si yo no mato, no basta; hay que promover y defender la vida (aunque algunos
legisladores en Nuevo León, se digan cristianos y no consideren necesario
defender la vida). Y así, cada una de nuestras actividades las hemos de
realizar, tratando de hacer vida esta enseñanza de Jesús que nos dice: “El Hijo del Hombre no ha venido a ser
servido sino a servir y a dar la vida en rescate por todos”.
Propósito
Tal vez podamos esta semana esforzarnos por servir como
Cristo sirvió; con su sensibilidad para reconocer las necesidades de los que lo
rodeaban, con su esmero por hacer que todos se sintieran aceptados por él, con
esa solidaridad que lo llevó a dar su vida por cada uno de nosotros. Entonces
sí podremos gritar con nuestras vidas: “Viva Cristo Rey”.
Héctor
M. Pérez V.
hmpv@infosel.net.mx
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