(Jn. 3, 20)
El pecado busca esconderse, aún ante la mirada de nuestra misma conciencia. Con el examen de conciencia nos abrimos a la luz de la Verdad: vemos nuestra condición de pecadores y comprobamos la maldad y malicia y el número de nuestros pecados. Nos juzgamos para manifestarnos al Señor. Es oportuno comenzar con el examen de conciencia con una breve oración para implorar el auxilio del Espíritu Santo.
SOBRE EL AMOR A DIOS
Dice Jesús: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el Primer Mandamiento» (Mt 22,37).
Amar a Dios es amar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
La actitud fundamental de nuestra vida de unión con Dios, está trazada en el primero, segundo y tercer mandamientos.
- Amor a Dios: ¿Tiende mi corazón a Dios, de manera que en verdad lo ame sobre todas las cosas, en el fiel cumplimiento de sus mandamientos como un hijo ama a su padre? ¿O por el contrario, me olvido de Dios ocupándome exclusivamente en las cosas temporales? ¿Es recta mi intención en todas mis acciones?
- Fe en Dios: ¿Tengo firme mi fe en Dios que habló a los hombres por medio de su Hijo? ¿Me adhiero firmemente a lo doctrina de la Iglesia? ¿Me intereso por mi formación cristiana escuchando la palabra de Dios, participando en la instrucción religiosa y evitando todo aquello que pueda ser nocivo a mi fe? ¿Manifiesto mi condición de cristiano en la vida pública y privada? ¿Me anima la esperanza de la vida eterna?
- Confianza en Dios: ¿Rezo mañana y noche? ¿Es mi oración una verdadera conversión de mi mente y de mi corazón hacia Dios o es sólo un rito externo? ¿Ofrezco a Dios mis trabajos, alegrías y dolores? ¿Recurro a la ayuda divina en las tentaciones? ¿Confío en las supersticiones, en el espiritismo o en cualquier otra forma de magia?
- Respeto a Dios: ¿Respeto amorosamente el nombre de Dios o le, he ofendido con blasfemias, falsos juramentos o nombrándolo en vano? ¿He faltado el respeto a la Santísima Virgen María o a los Santos?
- Honra de Dios: ¿Santifico el domingo y los días de fiesta de la Iglesia? ¿Participo en la reunión litúrgico, especialmente en la Misa, de modo vital, con reverencia y atención? ¿Cumplo con el precepto anual de la confesión y de la comunión pascual?
SOBRE EL AMOR AL PRÓJIMO
Dice Jesús: «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros Los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros» (Jn 13,34-45).
El amor al prójimo es la consecuencia de nuestro amor a Dios.
En el mutuo amor cristiano se concreta el espíritu y la observancia del cuarto, quinto, sexto, séptimo, octavo, noveno y décimo mandamientos.
- Amor sobrenatural: ¿Tengo verdadero amor a mi prójimo o abuso de mis hermanos utilizándolos para mis fines? ¿Me comporto con los demás como no quisiera que los demás se comportasen conmigo? ¿Soy motivo de grave escándalo con mis palabras o con mis actos?
- Amor familiar: ¿Cómo me comporto con mi familia? ¿Contribuyo al bienestar y a la alegría de mis familiares con mi trabajo, paciencia y amor verdadero? ¿Soy hijo obediente y respetuoso y ayudo a mis padres en sus necesidades espirituales y materiales? ¿Soy esposo y padre responsable? ¿Soy esposa y madre responsable? ¿Soy fiel? ¿Amo de verdad a mi cónyuge y procuro su bien? ¿Me preocupo de educar cristianamente a los hijos? ¿Ayudo a los hijos con mi buen ejemplo y con prudentes consejos?
- Caridad: ¿Comparto mis bienes con quienes son más pobres que yo? ¿En cuanto me es posible defiendo a los oprimidos, ayudo a los que viven en la miseria, socorro a los débiles? ¿Desprecio a mi prójimo, especialmente a los pobres, débiles, enfermos, ancianos, extraños o de otras razas?
- Celo apostólico: ¿Realizó, en mi vida la misión que acepté en la Confirmación? ¿Participo en las obras de apostolado y en las obras de servicio de la Iglesia? ¿Tomo parte en la vida de mi parroquia? ¿Trato de remediar las necesidades de la Iglesia y del mundo? ¿Rezo por las vocaciones, la evangelización de los pueblos, la unidad de la Iglesia, la conversión de los pecadores, la realización de la paz v de la justicia en el mundo?
- Bien comunitario: ¿Me preocupo por el bien y la prosperidad de la comunidad humana en la que vivo? ¿Promuevo la justicia, la honestidad de las costumbres, la concordia y la caridad? ¿Cumplo con mis deberes cívicos? ¿Obedezco v respeto a la legítima autoridad? ¿Utilizo el cargo o la autoridad que tengo para servir a los demás o para mi provecho personal?
- Trabajo:, Soy justo, laborioso, honrado en mi trabajo? ¿Pago el justo salario a mis empleados? ¿Cumplo con mis contratos? ¿He especulado con el alza de precios y con la competencia fraudulenta? ¿Malgasto mi dinero? ¿Soy avaro? ¿Soy negligente en pagar las deudas en el tiempo establecido? ¿Son honestas mis ganancias? ¿Qué uso hago de mi tiempo, de mis fuerzas, de los dones que Dios me ha dado? ¿Uso los dones de Dios en superarme y perfeccionarme a mi mismo? ¿Vivo en el ocio Y en la pereza?
- Pudor y castidad: ¿He mantenido mis sentidos y todo mi cuerpo en la pureza y castidad como templo que es del Espíritu Santo, llamado a resucitar en la gloria y como signo del amor que Dios fiel profesa a los hombres? ¿He manchado mi cuerpo con la fornicación, con la impureza, con palabras y pensamientos indignos, con deseos y acciones torpes? ¿He condescendido a mis placeres? ¿He mantenido conversaciones, realizado lecturas o asistido a espectáculos y diversiones contrarios a, la honestidad humana y cristiana? ¿He incitado a otros al pecado con mi falta de modestia? ¿He observado la ley moral en el uso del matrimonio?
- Respeto a la vida: ¿He causado daño a la vida, a la salud, a la fama, a la integridad física de los demás? ¿He dañado mi salud? ¿He aconsejado el aborto o intervenido, en él? ¿Uso o propago me. dios anticonceptivos prohibidos por la ley natural? ¿He deseado mal a alguien? ¿Odio a alguna persona? ¿Me siento separado de alguien por pleitos, injurias, ofensas o enemistades? ¿Descuido culpablemente, por egoísmo, el atestiguar la inocencia del prójimo?
- Respeto a la verdad: ¿He dicho la verdad y he respetado los secretos? ¿He perjudicado a otros con mentiras, calumnias, difamación, juicios temerarios o violación de secretos? ¿He reparado el mal hecho? ¿He actuado contra mi conciencia por temor o por hipocresía? ¿He tratado siempre de actuar dentro de la verdadera libertad de los hijos de Dios, según la ley del Espíritu o soy siervo de mis pasiones? ¿He impuesto mi voluntad a los demás en contra de su libertad y de sus derechos?
- Respeto a la propiedad: ¿He robado o deseado injusta o desordenadamente cosas de otros? ¿He omitido la devolución de cosas recibidas en préstamo? ¿He procurado restituir lo ajeno y he reparado el daño provocado?
- Perdón fraterno: ¿Estoy dispuesto a perdonar a los que me han ofendido, por amor a Cristo? ¿Conservo odio, rencor, deseos de venganza? ¿He provocado y fomentado enemistades? ¿Hago el bien a quienes me odian?
- Penitencia y lucha en contra de los pecados: ¿Soporto con paciencia y serenidad los dolores y contrariedades de la vida? ¿Mortifico mi cuerpo para ir completando aquello que falta a los dolores de Cristo? ¿Observo la ley del ayuno y de la abstinencia? ¿Me esfuerzo para avanzar en la vida espiritual por medio de la oración, la lectura y la meditación de la palabra de Dios, la participación en los Sacramentos y la mortificación? ¿Estoy esforzándome en superar mis vicios, mis inclinaciones y pasiones malas, como la envidia, o la gula en comidas y bebidas? ¿Cumplí con la penitencia de mi última confesión v reparé las injusticias cometidas? ¿Olvidé, en mis anteriores confesiones, algún pecado grave o lo callé voluntariamente?
"Hay más alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse" (Lc 15,7)